Decimos adiós a un año especial y comenzamos otro que suma a las experiencias vividas la alegría compartida, la satisfacción de haber hecho más visible si cabe el gran proyecto que nació hace ya más de 300 años de la mano de San Juan Bautista de La Salle, y la convicción de que juntos estamos llamados a seguir tocando corazones para hacer realidad su legado y su misión.

Esta mañana hemos puesto fin al Tricentenario de la muerte de San Juan Bautista de la Salle; o más bien hemos iniciado el tricentésimo primer año de su muerte, en el que queremos seguir creciendo bajo su carisma, caminando como familia lasaliana y luchando por otros trescientos años más.